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Despertar
8 noviembre, 2017|Relatos Cortos

Despertar

Despertar

Después de todas mis anécdotas, ahora pérdidas en el tiempo, conseguí el valor de plasmar mis experiencias en una hoja en blanco, empezaré con lo más importante, el día que dio inicio a todo. Era un día como hoy, no recuerdo cuantos años han pasado, mis ojos eran los de un niño, tenía miedo de vivir, debía seguir el camino y encontrar la solución a mis problemas.

Todo empezó tras llegar la noche, con ella se abrieron portales a dimensiones desconocidas, no creía en ellos, pero uno se deja manipular por leyendas, los veía como una ilusión en la mente de extraños, seres pequeños con trajes y hoyas llenas de oro. Sin miedos, al menos eso pensaba, me fui en búsqueda de una respuesta, caminé por horas en la naturaleza, dejé de esconderme tras construcciones y luces, algo me decía que la respuesta estaría esperando.

En la oscuridad cada paso se vuelve misterioso, el miedo trata de hacerme sucumbir, esa es la prueba más difícil, seguir caminando, confiar en la oscuridad de la distancia, esperar que nada pueda pasar. La primera vez que la vi parecía una ilusión, apareció de repente, brilló su blanca luz, desapareció, trate de seguirla, pero fue inútil.

La busqué por todos lados, llegué a pensar que la mente me jugaba sucio, lo dejé pasar, me enfoqué en encontrar un lugar para pasar la noche. La luz volvió a aparecer, esta vez estaba seguro de haberla visto, bajé mi maleta, empecé a armar la carpa, el frío del anochecer estaba golpeando con fuerza, muy pronto sería hora de encender la fogata.

La volví a ver algunas veces mientras organizaba el campamento, la noche también trajo el brillo de otros ojos, el fuego mantendrá alejados a los más curiosos. Sentí su presencia, al menos eso pensé, su luz seguía jugando con mi mirada, el sueño me atrapó, entré en la carpa y la volví a ver.

Encerrados en ese pequeño espacio su energía era más fuerte, diferente a cualquier otra que haya experimentado, parecía un imán, me sentía atraído a ella, seguía sin verla. Dormí en paz, una profunda oscuridad me acompañó por los sueños, mi mente estaba limpia de conflictos, llegó la mañana.

Abrí los ojos, la luz del día hizo desaparecer al elusivo ser, la idea de que fue fruto de mi imaginación tomaba poder, organicé mis cosas, salí rápido, debía regresar a la sociedad. El viaje de regreso fue tranquilo, nada parecía estar sucediendo, el viento soplaba, la luz del sol brillaba, mis manos estaban vacías, todo fue una pérdida de tiempo.

Dejé todo en casa, salí a buscar comida, deseaba cocinar algo especial, llenar mi hogar de un olor mágico, crear un manjar que llene mis necesidades y satisfaga mis sentidos. En ese instante la vi, una mujer hermosa que brillaba al caminar, me sentí diferente, la miré sin titubear, de arriba a abajo, estudié en segundos todas sus curvas, algo había cambiado.

Una imagen llegó a mi mente, la vi como si fuese real, regresé a la carpa, envuelto en la oscuridad de la noche, el ser de luz volaba sobre mí, sus alas translúcidas, la luz que brillaba, sus senos, el cuerpo perfecto, sin una gota de grasa fuera de lugar. Cerré los ojos debía regresar a la realidad, no entendí el espejismo que estaba viviendo, los recuerdos de la noche empezaron a regresar.

Mis ojos proyectaban una línea de luz, esto era increíble, sentí tocar a la muchacha del centro comercial con la mirada, noté que ella parecía reaccionar a mis estímulos, un fuego se encendió en mi pecho, el miedo desapareció. Años de huir de esta interacción, la idea de perseguirlos era inconcebible, tomé control del miedo, usé la fuerza que este produce, sentí al fuego crecer en mi pecho.

Ella giró el rostro, por un instante nuestras miradas cruzaron, sentí sus secretos, escuché sus historias, la vi desnuda de barreras, de alma transparente, translúcida. Bajó la mirada, se alejó de mí, la vi caminar lentamente, miré, observé sus piernas moverse, a sus curvas pidiendo atención, el fuego creció.

Mi pecho parecía estar en llamas, una luz brillaba con fuerza, sentí estar conectado a ella, hasta que salió de mi vista, la experiencia fue abrumadora, parecía tan solo un espejismo. Sentí una voz que me hablaba con fuerza, sus palabras sordas desaparecieron antes de salir de sus labios, el mensaje era claro, —tu presa emprendió el escape.

Mi instinto de cazador se encendió, está era la primera vez que lo sentía, el latir de su fuerza destrozó mi razón, caminé tras ella, al girar había desaparecido, percibí su aroma, la vi caminar a la distancia, su imagen solo existía en mi mente. Me encontré persiguiendo los rastros de su fugaz aroma, caminé tras ella, el olfato me guió por las siguientes seis curvas correctas, allí estaba ella, caminando hacia mí.

Sus ojos brillaban, su luz huía, ella caminaba, sus curvas danzaban con sus caderas, guardé cada instante en mi mente, el tiempo cambiaba de frecuencia, su movimiento seducían todos mis sentidos. Nuestros cuerpos cruzaron, un movimiento repentino tuvo a su cuerpo frente al mío, sentí perder la razón, sus ojos me contaron hasta el más escondido secreto, mi fuego se encendió con mayor fuerza, nuestros cuerpos congelados en el tiempo a milímetros de cruzar su órbita.

El recuerdo de la noche pasada regresó, la luz del hada en mi sueño, el cuerpo desnudo, sus alas translúcidas, ella era perfecta, de labios rojos, cerró sus ojos, se acercó lentamente, me encontré congelado en el tiempo, el sueño me tuvo atrapado, sentí su luz chocar con mi cuerpo, sus labios acariciando mi mejilla. El temor huyó, los miedos se alejaron, me dejaron solo, listo para emprender una nueva travesía.

Tropecé con delicadeza, me crucé en el camino de la muchacha, cree una oportunidad para seducirla, el regalo de hada, la capacidad de conquistar con la luz de mi cuerpo. Me transforme, en un día todo cambió, el tímido niño que salió en búsqueda de aventuras en el bosque se perdió, regresé solo, dispuesto a conquistar al mundo.

4 comentarios
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Sebastián

Planeando improvisaciones

4 comments

  • 8 noviembre, 2017 at 2:06 pm

    Es curioso como actua el miedo. Cuanto nos ata y cuanto nos roba por no dejarnos hacer lo que nos apetece. Un sentimiento universal, sin duda. Hace algunos meses escribi una entrada cortita en mi blog precisamente sobre el miedo. Un saludo

  • 8 noviembre, 2017 at 7:04 pm

    Muchisimas gracias

  • 12 noviembre, 2017 at 10:11 am

    Muy bien tratado el miedo en tus letras…hasta se diría que le han asignado resortes de seda para asaltar cualquier sensibilidad. Un saludo.

  • Boris Oliva Rojas
    12 noviembre, 2017 at 11:07 pm

    Es dulce el sabor que te deja el poder convertir la felicidad de los personajes en miedo, el miedo em terror y el terror en pánico

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    Intento escribir un nuevo relato por semana, si todo funciona como planeo estarán listos el miércoles. No olvides dejar un comentario, son de mucha ayuda para ir mejorando, también me dan ideas para futuros relatos.
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